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(IVÁN): EN TRANQUILIDAD ALABAMOS A NUESTRO DIOS

by IVAN VALAREZO <valarezo7@[EMAIL PROTECTED] > Feb 19, 2007 at 04:41 AM

Sábado, 17 de febrero, año 2007 de Nuestro Salvador 
Jesucristo, Guayaquil, Ecuador - Iberoamérica 


(Este Libro fue Escrito **** Iván Valarezo)
 

EN TRANQUILIDAD ALABAMOS A NUESTRO DIOS

Ciertamente en la perfecta tranquilidad de nuestros corazones 
y de nuestros espíritus humanos hemos de llegar a ver y a 
conocer a nuestro Padre Celestial que está en los cielos. 
****que el mismo Señor Jesucristo nos guiara más allá del 
cielo, como del reino de los ángeles, **** ejemplo, para 
encontrarnos con nuestro Padre Celestial, para conocernos y 
para abrazarnos como Padre a hijos e hijas, en la tierra más 
sagrada del cielo. 

Y en éste día, Dios mismo nos espera ver con gran ansiedad de 
su corazón sagrado y todos nosotros llenos de su Espíritu 
Santo para jamás volvernos a separar **** culpa del pecado, en 
la eternidad venidera. ****que tanto como nuestro Padre 
Celestial y cada uno de nosotros, en nuestros millares, 
descendientes de Adán, somos para la paz y la tranquilidad de 
la eternidad venidera, para gozarnos juntos **** siempre de la 
llenura de la felicidad y del amor sobrenatural del Espíritu 
Santo y del Árbol de la vida, ¡el Señor Jesucristo!

Y hasta aquellos días gloriosos largos y eternos del nuevo 
reino de Dios, entonces tenemos que vivir y amar a nuestro 
Padre Celestial, sólo **** medio de su Hijo amado, el Señor 
Jesucristo. ****que es éste amor sobrenatural de Padre a Hijo 
es el que realmente nos ha de unir, hoy en día, como en los 
días de la eternidad venidera, pero con mayor fuerza 
sobrenatural que antes, **** los poderes del Espíritu de Dios, 
en el paraíso y en el reino de los cielos alabar y honrar a 
nuestro Dios Eterno. **** eso, mi estimado hermano y mi 
estimada hermana ama a Dios en toda la tierra, sólo **** el 
amor sobrenatural de su fruto de vida eterna, su Hijo amado y 
único salvador de tu vida, ¡el Señor Jesucristo!

Trata, pues, de llevarte bien con tu Padre Celestial que está 
en su trono santo, a pesar de tu manera de vivir, cualquiera 
que sea ella, en estos días de tu vida **** la tierra, ****que 
esto te traerá mucho bien a tu corazón día y noche y hasta la 
eternidad venidera del nuevo reino de Dios y de su 
Jesucristo. **** lo tanto, reconcíliate con Él, lo más pronto 
posible, como hoy mismo, **** ejemplo, y **** ello te vendrá 
prosperidad, desde lo muy alto del cielo, desde su mismo 
trono celestial, como desde su Árbol de vida eterna, su Hijo 
amado, ¡el Señor Jesucristo! 
 
Ya que, Dios sólo puede bendecir al hombre de la creación de 
sus manos santos, **** medio de su Árbol de vida, su 
Jesucristo de la antigüedad y de toda la vida, también. **** 
lo tanto, hoy en día, Dios desea bendecirte, como desde mucho 
antes que te liberase de las profundas tinieblas de la 
tierra, cuando la sustancia de todo tu ser, sólo era lado y 
tierra, en sus manos muy santas y gloriosas, **** cierto, para 
darte vida y en abundancia en Él y en su Hijo Santo, el Señor 
Jesucristo. 

Y de estas bendiciones que nuestro Padre Celestial desea 
llenar tu vida, son de las mismas bendiciones de vida y de 
salud de su Árbol de vida eterna, su Hijo amado, el Señor 
Jesucristo, de las cuales sus ángeles santos gozan día y 
noche de cada una de ellas, desde la antigüedad y hasta 
nuestros días, también, **** ejemplo. ****que los ángeles del 
cielo sólo han conocido en sus corazones: la paz y la 
tranquilidad perfecta de amar, honrar y de exaltar el nombre 
de su Dios, sólo **** medio de su fruto de vida eterna, su 
Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo! 

(Y si alguno de los ángeles se parara delante de ti, hoy en 
día, **** ejemplo, entonces te hablaría sólo del Señor 
Jesucristo día y noche e incansablemente. ****que eso es todo 
lo que los ángeles saben de sus vidas, en el reino de los 
cielos. Y, además, los ángeles le conocen como a su propio 
corazón, como a su propia vida, desde el día de su creación y 
hasta nuestros días, en el cielo y en todo el firmamento más 
profundo y remoto para nuestros ojos, como en el más allá de 
todas las cosas de Dios y de su Espíritu Santo, **** ejemplo.) 

Entonces no esperes más y has que la tranquilidad de Dios y 
la alabanza del espíritu de su Árbol de vida sea solo paz y 
alabanza para tu corazón, para que entonces así comiences ya 
a crecer en su Espíritu de vida y de salud eterna, ¡el 
Todopoderoso de Israel y de la humanidad entera! ****que sólo 
el Señor Jesucristo es la paz, la tranquilidad y la alabanza 
perfecta de tu corazón y de toda tu vida ante Dios, en el 
paraíso y en la tierra de en hoy y de siempre, a la vez. 

Y nada, **** más sublime que sea ante tus ojos y los ojos de 
aquellos que habitan en las bóvedas celestiales, como los 
ángeles, **** ejemplo, no podrá jamás superar la paz, la 
tranquilidad y la gloria de alabar a tu Dios, como sólo el 
Señor Jesucristo lo puede hacer, desde la antigüedad y **** 
siempre en la eternidad celestial, también. Entonces todo 
hombre, mujer, niño y niña, ha sido formado en la imagen y 
conforme la semejanza divina, para que crezca como Él y como 
su Hijo, el Señor Jesucristo, en la tierra y en el paraíso 
también, para honrar en paz y en tranquilidad perfecta de su 
corazón y de su alma viviente a su Creador, eternamente y 
para siempre. 

Ahora, si hemos sido creados para la gloria y para la honra 
eterna de su nombre santo, entonces tenemos que ser como Él, 
en vida, en amor y en santidad perfecta e infinita, desde hoy 
mismo y para siempre, sólo en los poderes sobrenaturales de 
su espíritu de vida y de justicia celestial, su Hijo amado, 
el Señor Jesucristo. Y es precisamente **** estas razones 
sobrenaturales, que nuestro Padre Celestial nos ha creado a 
cada uno de todos nosotros, en nuestros millares, de todas 
las razas, pueblos, linajes, tribus y reinos de la tierra, 
comenzando con Adán en el paraíso, **** ejemplo. 

En vista de que, para nosotros verdaderamente amar, alabar, 
honrar y exaltar a nuestro Dios, en la paz y en la 
tranquilidad infinita de su alabanza perfecta, su Hijo amado, 
entonces se necesita millares de ángeles y (millares) de 
hombres, mujeres, niños y niñas, también, como nosotros 
mismos, hoy en día, en toda la tierra, **** ejemplo. Y sólo 
así entonces hemos de alcanzar paz, glorias, santidades, 
honras y tranquilidades celestiales de nuestros espíritus 
humanos, jamás alcanzadas **** los corazones de los ángeles ni 
de los hombres de toda la tierra, como tú y yo hoy en día, mi 
estimado hermano y mi estimada hermana, desde la antigüedad y 
hasta nuestros días, también, **** ejemplo. 

Es **** eso, que el Señor Jesucristo ha sido la unión perfecta 
para el corazón de todo hombre, mujer, niño y niña de la 
humanidad entera, comenzado con Adán, en el paraíso, **** 
ejemplo, delante de Dios y de sus huestes angelicales, en el 
reino de los cielos y en toda la tierra, de nuestros días, 
también. ****que de otra manera, jamás podremos estar bien con 
Él y con su Espíritu Santo, en el paraíso o en la tierra, de 
nuestros días, ni menos en su nuevo reino celestial, a no ser 
que verdaderamente nos transformemos en su imagen y conforme 
a su semejanza perfecta, **** medio de los poderes 
sobrenaturales de su Árbol de vida eterna. 

Puesto que, fue **** esta razón, que Dios mismo llama a Adán a 
comer de su fruto de vida, de su Hijo amado, el Señor 
Jesucristo, para que él sea como Él mismo, en espíritu y en 
verdad infinita, en el paraíso y en toda su creación 
celestial, también, eternamente y para siempre. ****que la 
verdad es que Dios no desea ver a nadie más, en su vida santa 
del reino de reino, que no sea su Árbol de vida, su Hijo 
amado, el Señor Jesucristo; es más, es **** eso, que cada uno 
de los ángeles del cielo es como el mismo Señor Jesucristo, 
delante de Él y de su Espíritu santo. 

Y aunque los ángeles realmente jamás podrían ser como el 
Señor Jesucristo, pero aun así lo intentan delante de Dios y 
de su Espíritu Santo, para agradar a sus corazones y a sus 
almas santas, en toda la gloria infinita del reino celestial. 
Es **** eso, que nosotros estamos llamados **** Dios mismo, 
desde el día que nos crea en sus manos santas, ha ser tal 
como Él es, en el espíritu y en la vida santísima, en la 
imagen y en la semejanza perfecta, de su Árbol de vida 
eterna, su Hijo amado, el Señor Jesucristo, ni más ni menos. 

****que así Dios nos quiere ver vivir siempre, delante de su 
presencia sagrada, no tanto como los ángeles del cielo 
(****que ellos ya intentan diariamente a ser como el Señor 
Jesucristo), pero a nosotros si; es decir, que Dios si desea 
vernos a todos nosotros ser y vivir como su Hijo amado, en el 
paraíso y en toda la tierra. ****que nosotros hemos sido 
creados en su imagen y conforme a su semejanza santa, para 
ser exactamente, ni más ni menos, cada uno de nosotros, en 
nuestros millares, de todas las razas, pueblos, linajes, 
tribus y reinos de la tierra, exactamente como su mismo Árbol 
de vida, su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!

Y esto tiene que ser así en cada uno de nosotros, en vida, en 
carne, en huesos, en espíritu, en amor, en santidad, en paz, 
en tranquilidad y en alabanza perfecta de gloria y de honra 
para la eternidad venidera del nuevo reino celestial, tal 
como el Señor Jesucristo es (y ha de ser) **** siempre delante 
de Dios. **** lo tanto, debemos de creer en Él, sólo **** medio 
de su Espíritu de vida y de salud infinita, de su Árbol de 
vida, el Señor Jesucristo, para poder entonces complacerlo en 
toda su verdad y en toda su justicia, en la tierra y en el 
cielo, también, desde hoy mismo y para siempre. 

Entonces cada uno de nosotros, hemos de ser transformados en 
un abrir y cerrar de ojos, en la perfecta imagen y semejanza 
gloriosa del Árbol de vida eterna, su Hijo amado, el Señor 
Jesucristo, en el día del SEÑOR de toda la tierra, para 
comenzar su nueva vida celestial, en la tierra y en el más 
allá, también. ****que la voluntad perfecta de nuestro Dios ha 
de ser hecha en la tierra con el Señor Jesucristo con cada 
hombre, mujer, niño y niña, así como es hecha en el cielo con 
cada uno de sus ángeles, arcángeles, querubines, serafines 
del Espíritu Santo y del Señor Jesucristo, para que sólo 
reine la paz, la tranquilidad y la alabanza celestial. 

**** lo tanto, la gloria venidera de Dios y de su Hijo amado, 
el Señor Jesucristo, ha de ser mayor con los hombres de la 
humanidad entera, que la del antiguo reino de los cielos y de 
sus millares de ángeles celestiales del más allá. Entonces 
siempre ha sido muy im****tante para la vida de todo hombre, 
mujer, niño y niña, el nombre del Señor Jesucristo viviendo 
en sus corazones delante de Dios y de su Espíritu Santo, para 
***plir toda verdad y justicia de la voluntad perfecta de 
nuestro Dios, en la tierra y en el paraíso, también, hoy en 
día y para siempre. 

****que si no empiezas hoy mismo a creer en el SEÑOR, de 
acuerdo a su voluntad santa, **** medio de la vida sagrada de 
su Hijo amado, entonces jamás podrás tener comunión con Él, 
en esta vida ni menos en la nueva vida venidera del más allá, 
del nuevo reino de los cielos. Y esta comunión con Dios, **** 
medio de su Hijo amado, es de suma im****tancia para nuestros 
corazones y para toda nuestra vida terrenal y celestial, 
también, para vivir como debe de ser delante de su presencia 
santa: libres del mal y limpios de contaminación del pecado 
de la mentira y de la muerte del fuego del infierno, **** 
ejemplo. 

Dado que, sólo los ángeles caídos, los mentirosos, los viles, 
los engañadores, los odiosos de lo bueno y de la buena vida, 
son los que realmente son enemigos de Dios, en esta vida y en 
el más allá, también, como en el fuego eterno del infierno, 
**** ejemplo. ****que sólo se puede vivir con nuestro Dios, con 
la verdad, la justicia y la vida perfecta de su Árbol de vida 
eterna, el Señor Jesucristo; de otra manera, no se podrá 
vivir con Él, en el espíritu de su comunión eterna, para 
crecer y para prosperar en las cosas de nuestras vidas, en la 
tierra y en el paraíso, también. 

Entonces si no podemos vivir con Dios, con el espíritu y el 
nombre sagrado de su Hijo en nuestros corazones, pues, hemos 
de ser simplemente rechazados una y otra vez **** Él y **** el 
paraíso, como le sucedió a Adán en sus días celestiales del 
cielo, **** ejemplo, para descender a vivir y a morir 
finalmente en la tierra. Y esto ha de ser realmente así con 
cada uno de sus descendientes, en sus millares, en la tierra, 
hasta que puedan regresar a sus vidas normales y celestiales, 
**** las cuales, fueron creados en las manos de Dios, para 
vivirlas en el paraíso con Él y con su Espíritu Santo, 
rodeado eternamente de las dichosas huestes angelicales, **** 
ejemplo. 

Es **** eso, que es bueno comenzar a llevarse bien con Dios, 
desde ya, ni im****tando jamás cuán pecador vil o pecadora 
terrible seas en tu vida terrenal, mucho antes de entrar a la 
vida eterna, la cual puede suceder en cualquier momento del 
día, en la vida de cualquier hombre, mujer, niño o niña de la 
humanidad entera. ****que el que no se lleva bien con su Dios, 
en esta vida, y aun cuando estamos viviendo los últimos días, 
de acuerdo a las escrituras y profecías de los antiguos, **** 
ejemplo, entonces ha de ser ****que aun no ha vuelto a nacer. 

Y esto no es de volver a nacer de la carne de sus 
progenitores, sino de la carne y del espíritu de vida del 
Árbol viviente, su fruto de vida y de salud eterna, el Señor 
Jesucristo, en el paraíso y en toda la tierra, también, hoy y 
**** siempre, en la eternidad venidera del nuevo reino de los 
cielos. ****que la nueva vida que Dios ha creado, con nuevas 
tierras y con nuevos cielos, es sólo para todos los hombres, 
mujeres, niños y niñas de la humanidad entera, de los que han 
vuelto a nacer del Espíritu Santo de Dios y de su Árbol de 
vida eterna, el único Cristo posible de Israel y de la 
humanidad entera. 

Y como el paraíso es vida y no muerte, entonces es muy bueno 
que el hombre, la mujer, el niño y la niña, aprenda desde ya 
ha vivir con su Árbol de vida, el Señor Jesucristo, para 
agradar a la perfecta voluntad de su Dios y único Fundador de 
su vida, el Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. 
****que ésta es la gloria infinita de Dios, de que los que 
crean en Él, **** medio de su Hijo amado, entonces sean sus 
nombres escritos en "el libro de la vida". 

Para que cada uno de ellos, en sus millares, en toda la 
tierra, pueda entonces entrar a la nueva vida eterna del 
reino de los cielos: libre de toda contaminación del pecado y 
de sus enfermedades eternas, de su corazón y de su alma 
viviente, también, en toda la tierra, de hoy en día y de 
siempre, **** ejemplo. ****que el reino de los cielos, así como 
el paraíso y La Nueva Jerusalén Santa e Infinita, es para los 
que aman la verdad, la justicia y la vida santa y libre de 
todo mal del enemigo, el Árbol de la vida, ¡el Señor 
Jesucristo!

NUESTRO DIOS NO DARÁ SU GLORIA Y SU ALABANZA JAMÁS A LOS 
ÍDOLOS

Los ídolos que tienes en tu casa échalos al tacho de basura, 
****que nunca han servido para nadad ni menos para el bien de 
nadie, sino todo lo contrario. Realmente, cada ídolo es una 
ofensa constante ante la presencia santa de Dios y de su Ley, 
la cual condena terminantemente la existencia de estos 
objetos falsos y mentirosos, que lo único que hacen es traer 
maldiciones, enfermedades y muertes a la vida del hombre y de 
la mujer que creen en ellos, cuando no hay nada de creer (en 
ellos). 

****que la verdad ha sido siempre, desde la antigüedad y hasta 
nuestros días, **** ejemplo, que el único que realmente cree 
de todo corazón en los ídolos es Satanás, sólo para destruir 
toda vida del hombre, buena o mala, en la tierra y en el 
paraíso, también, hoy en día y para siempre. Y la gente 
ingenua de toda la tierra no conoce ésta gran verdad 
celestial de sus corazones y de sus espíritus humanos, ****que 
simplemente están sumergidos en las profundas tinieblas del 
pecado de su corazón de no conocer Los Diez Mandamientos de 
la Ley de Dios ni a su gran rey Mesías, ¡el Señor Jesucristo!

****que nuestro salvador es el Señor Jesucristo, desde tiempos 
inmemoriales y hasta nuestros días, **** ejemplo; **** ello, 
sólo éste es su nombre de bendición y de sanidad infinita 
para todo hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, 
para honrar la Ley de Dios en la tierra y en el paraíso, 
también, **** los siglos de los siglos. ****que fuera de el 
Señor Jesucristo no ha vida, no hay salvación, no hay 
sanidad, no hay paz, no hay tranquilidad, no hay alabanza, no 
hay honra, no hay prosperidad alguna para ningún ángel del 
cielo ni para ningún ser creado en toda la tierra. 

**** lo tanto, nuestro Dios no le dará su gloria a otros, ni 
su alabanza a los ídolos e imágenes de piedra, madera, papel, 
tela, metal, plástico y de muchos otros materiales, que las 
manos pecadoras de los hombres ingenuos suelen usar, para 
fabricarlas y adorarlas, como si fuesen dioses de sus vidas, 
cuando no lo son, ni lo serán jamás. **** esta razón, Dios ha 
buscado desde siempre a hombres, mujeres, niños y niñas, que 
le adoren a Él, sólo en el espíritu y en la verdad viviente 
de su Árbol de vida eterna, su Hijo amado, ¡el Señor 
Jesucristo! 

Puesto que, sólo el Señor Jesucristo es la única y verdadera 
alabanza del corazón de los ángeles del cielo y así también 
de los hombres, mujeres, niños y niñas, del paraíso y de la 
tierra, de nuestros días y del nuevo reino venidero, **** 
ejemplo, en el más allá, para la nueva creación de Dios y de 
su Árbol Viviente. ****que sólo en el Señor Jesucristo 
viviendo, en el corazón del ángel del cielo y así también en 
el corazón del hombre de la tierra, es que Dios siempre se ha 
de agradar de ellos, para perdonar sus pecados y sanar las 
heridas de sus corazones y de sus almas eternas, también. 

**** lo tanto, sólo nuestro Dios nos puede sanar nuestros 
corazones y nuestras vidas en la tierra y en el más allá, 
también, como en el paraíso, **** ejemplo, **** medio de su 
medicina perfecta, la alabanza de nuestras vidas eternas, ¡el 
Señor Jesucristo! Es **** eso, que nuestro Dios nos ha 
entregado un nombre tan glorioso y tan honroso, el cual es 
sobre todo nombre que está en los cielos y en la tierra, sólo 
en el corazón del hombre y de la mujer de fe, para perdonar 
sus pecados y así entonces sanar las heridas eternas de sus 
vidas. 

****que la verdad es que la herida del corazón y del alma del 
hombre es eterna, si no es tratada a tiempo con los poderes 
sobrenaturales y curativos del espíritu de alabanza y de 
honras infinitas del nombre sagrado del Señor Jesucristo, en 
sus corazones y en sus vidas de día a día, en la tierra y en 
el paraíso, también. Y la gente sufre mucho de sus males día 
y noche, habiendo tanta santidad, tanto poder sobrenatural de 
los milagros, maravillas y hasta prodigios del fruto y de las 
aguas de vida eterna del paraíso y de la tierra, ****que no 
conoce la verdad salvadora de su Dios y su único salvador 
celestial, el Señor Jesucristo, como Adán, **** ejemplo. 

Y es esto que causa la enfermedad y finalmente la muerte del 
corazón y del alma del hombre de toda la tierra, como en los 
días de la antigüedad, pues lo es así también hoy en día en 
todo hombre y mujer de toda la tierra, sin fe y sin Cristo en 
su vida. ****que si el nombre del Señor Jesucristo vive en el 
corazón del hombre, entonces muchos, si no todos, de los 
males de su vida serian inmediatamente eliminados, para que 
no le sigan haciendo mal alguno a ellos ni a los suyos, 
tampoco, desde hoy mismo y eternamente y para siempre, en la 
eternidad venidera. 

Es **** eso, que el nombre del Señor Jesucristo es muy 
im****tante para su corazón, para su espíritu y para su alma 
eterna, también, en esta vida y en la venidera, en el nuevo 
reino de los cielos, en el más allá, para alabar y para 
honrar a nuestro Dios, en la paz y tranquilidad de su 
Espíritu Santo. ****que además de todo, el nombre del Señor 
Jesucristo, con todas sus bendiciones de paz, tranquilidad y 
de alabanzas y glorias al nombre sagrado de Dios, no es 
solamente para la vida del hombre en la tierra, sino también 
para la nueva eternidad venidera del nuevo reino de los 
cielos, en el más allá. 

Es decir, que una vez que el Señor Jesucristo entra en 
nuestras vidas, entonces jamás ha de dejar de ser en nuestros 
corazones y en nuestras almas, sino que ha de crecer cada vez 
más hacia la nueva eternidad celestial, para impartirnos poco 
a poco más de sus poderes y de sus muchas bendiciones, de 
parte de nuestro Dios. Es más, el Señor Jesucristo ha de ser 
nuestra continua alabanza y honra eterna de Dios y de su 
Espíritu Santo, para alcanzar mayores glorias y santidades 
perfectas, jamás alcanzadas **** los ángeles del cielo, desde 
la antigüedad y hasta nuestros días, **** ejemplo. 

Entonces el nombre del Señor Jesucristo es nuestra única 
alabanza perfecta y eternamente honrada y gloriosa para 
exaltar a nuestro Dios en nuestros corazones, en la tierra y 
así también en el paraíso, cuando regresemos a Él, para nunca 
más volvernos alejar de su presencia, como sucedió con Adán, 
en el día que se alejo del Señor Jesucristo. En verdad, esta 
es la gloria del corazón y de la vida de cada hombre, mujer, 
niño y niña, que nuestro Dios siempre ha buscado en Adán y en 
Eva, desde los días de sus vidas celestiales, en el paraíso y 
hasta nuestros días, también, **** ejemplo, como en tu misma 
vida de hoy en día, mi estimado hermano. 

Es decir, también, que nuestro Padre Celestial con su 
Espíritu Santo está hoy mismo buscando en tu corazón: ésta 
misma alabanza de gloria de honra infinita para su nombre 
santo, mi estimado hermano y mi estimada hermana, **** medio 
del nombre sagrado de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo! Y 
si el Señor Jesucristo no está en tu corazón, entonces no hay 
manera posible para Dios gloriarse y honrar su nombre santo 
en tu vida, ni en la vida de ninguno de los tuyos, tampoco. 

Y esto es pecado mortal, así como lo fue para Adán y para Eva 
en el paraíso, entonces lo es también para ti y los tuyos en 
toda la tierra. En verdad, nuestro Dios no desea el mal de 
nadie jamás, sino todo lo contrario. Nuestro Dios sólo desea 
ver al hombre, mujer, niño y niña de toda la tierra, vivir 
**** siempre en la tranquilidad de su verdad y de su justicia 
infinita, del espíritu de su palabra y de su nombre santo y 
eternamente salvador de su Árbol de vida, el Señor 
Jesucristo. 

****que nuestro Dios ha buscado desde siempre su paz, su 
tranquilidad y su alabanza santa y honrada de su nombre 
sagrado, en la vida perfecta de su Árbol de vida, viviendo en 
el corazón de Adán y Eva, en el paraíso y así también en cada 
uno de sus descendientes, también, como tú y yo, hoy en día, 
**** ejemplo. Y estos son de todos sus hijos e hijas, **** sus 
millares, de todas las razas, pueblos, linajes, tribus y 
reinos de toda la tierra, del ayer y de toda la vida, 
también. 

Entonces para tú estar conectado al cielo, para hablar con tu 
Dios y recibir día y noche de sus más ricas bendiciones de 
perdón y de salud infinita, para tu corazón y para tu alma 
eterna, mi estimado hermano y mi estimada hermana, entonces 
el Señor Jesucristo tiene que ser parte de tu vida, así como 
lo es de los ángeles. Y esto puede ser así, en lo íntimo de 
tu corazón, sin que necesariamente otros conozcan de tu 
decisión o de tu intimidad con tu Dios, **** medio de la vida 
gloriosa y eternamente honrada de su Hijo amado, ¡el Señor 
Jesucristo! 

**** lo tanto, puedes tener una comunicación de persona a 
persona, **** medio de Jesucristo, con tu Dios para que 
crezcas cada vez más y saques **** fin tu cabeza de las 
profundas tinieblas del más allá, de las cuales te tenían 
totalmente ciego, sin ver la luz del día o de Dios de tu vida 
eterna del cielo, **** ejemplo. ****que nuestro Dios ha deseado 
desde siempre que veas la luz del cielo, la luz viviente de 
tu nueva vida celestial con Él y con su Árbol de vida y de 
salud infinita para tu alma viviente, ¡el Señor Jesucristo!

Y así has de crecer **** siempre delante de la presencia 
sagrada del Creador de tu vida, para alcanzar mayores 
bendiciones de grandes poderes y glorias para tu espíritu 
humano y para tu alma viviente, en esta vida y en la venidera 
también, del nuevo reino de Dios, como la gran ciudad 
celestial del gran rey Mesías, ¡el Señor Jesucristo! ****que 
la verdad es que fuera del Señor Jesucristo jamás has de 
alcanzar el conocimiento perfecto de tu paz, tranquilidad y 
alabanza a tu Dios y Creador de tu vida eterna, el 
Todopoderoso de Israel y de la humanidad entera.

NUESTRO DIOS BENDECIRA AL JUSTO SIEMPRE

Entonces los que aman su nombre santo se regocijarán en su 
paz eterna, ****que Él mismo, nuestro Dios, bendecirá al 
justo, como siempre lo ha hecho a través de los siglos y 
hasta nuestros días, también, **** ejemplo; pues como un 
escudo lo rodeará con su favor y con su amor eterno, también, 
día y noche y **** siempre. ****que sólo Él es el fuerte, el 
Todopoderoso de Israel y de las naciones. Y como Él no hay 
otro igual, en el cielo ni en la tierra para guardar del mal: 
el alma preciosa del hombre, de la mujer, del niño y de la 
niña de la fe viviente, del nombre sagrado de su Hijo amado, 
el Señor Jesucristo. 

**** ello, ningún mal jamás ha de tocar su morada, en esta 
vida ni menos en la venidera del más allá, cualquier que sea 
su vida eterna delante de Dios y de sus huestes angelicales 
del reino de los cielos. ****que nuestro Padre Celestial nos 
ama y, además de todo, sólo Él es el Dios del cielo y de la 
tierra, quien guarda día y noche su alma fiel a su nombre y a 
su palabra santa, para gloria y para honra infinita de su 
nombre santo, en la tierra y en el nuevo reino de los cielos, 
también. 

****que ésta es la felicidad del corazón sagrado de nuestro 
Dios y de su Hijo amado, el Señor Jesucristo, de velar **** 
siempre **** el bien de sus hijos e hijas de todas las 
naciones de la tierra. Es decir, de los que aman el nombre 
sagrado de su Hijo amado, entonces realmente le alegraran 
profundamente en su corazón sagrado y de su Espíritu Santo, 
también, junto con sus huestes de ángeles del cielo, en el 
más allá, **** ejemplo. 

**** cuanto, no hay mayor gozo para el corazón de nuestro 
Dios, de sólo ver al hombre, a la mujer, al niño y a la niña 
de la humanidad entera, amar el nombre de su Hijo, quizás de 
la misma manera como él siempre lo ha amado a Él, desde la 
antigüedad y hasta nuestros días, **** ejemplo. ****que su amor 
hacia su Hijo amado, el Señor Jesucristo, es aun mayor que 
toda la gloria infinita del reino celestial y de la tierra, 
también, aun con su universo inmenso, lleno de estrellas, 
planetas y sus lunas, **** ejemplo. 

Y es preciso **** éste amor mismo, **** el cual Dios decidió 
formarnos en su imagen y conforme a su semejanza santa, en el 
paraíso, para que vivamos **** Él y **** su Árbol de vida 
eterna, su Hijo amado, en la eternidad venidera. Entonces el 
que le da gloria y honra a su nombre santo, en su corazón y 
en toda su vida también, pues lo ha de tener que hacer en el 
nombre sagrado de su fruto de vida eterna, Jesucristo, en el 
paraíso, en la tierra y **** siempre otra vez, en su nueva 
vida infinita del nuevo reino celestial. 

Entonces la verdadera gloria del corazón del hombre ha de ser 
el Señor Jesucristo, en la tierra y así también en la nueva 
vida celestial del nuevo reino de los cielos, en donde sólo 
los que aman su nombre santo y comen y beben **** siempre de 
su fruto de vida eterna, han de ver la vida eterna del cielo. 
****que sólo esto es la felicidad infinita del nuevo reino de 
los cielos, como en el paraíso o como en su nueva ciudad 
celestial: La Nueva Jerusalén Santa e Infinita del más allá, 
el Señor Jesucristo. 

Y fuera del Señor Jesucristo, entonces no existe otra 
felicidad para Dios, ni para su Espíritu Santo ni para sus 
ángeles celestiales, pues así también para todo hombre, 
mujer, niño y niña de la humanidad entera. (Entonces la 
felicidad de tu corazón, que has estado buscando día a día en 
tu vida, mi estimado hermano y mi estimada hermana, es 
realmente el creer en tu Dios y Creador de tu vida **** el 
Señor Jesucristo únicamente. De otra manera, tu corazón jamás 
ha de conocer la felicidad de la vida santa del reino de los 
cielos, en todos los días de tu vida **** la tierra y así 
también, en el más allá, como en el infierno o en tu segunda 
muerte final, en el lago de fuego eterno, **** ejemplo.) 

**** eso, nuestro Dios ama al justo de toda la tierra, ****que 
su corazón está centrado en amar a su Hijo amado, el Señor 
Jesucristo. Y mayor amor que éste, el corazón del hombre, ni 
de la mujer, ni la del niño ni de la niña, ha de conocer en 
todos los días de su vida **** la tierra, ni menos en el más 
allá. A no ser que éste entré a la vida eterna del nuevo 
reino de Dios: **** esa verdad, **** ese camino, **** esa vida, 
que es sólo el Señor Jesucristo, su único y perfecto amor de 
alabanza eterna a su Dios y Creador de su vida, desde hoy 
mismo y **** siempre, en la tierra y en la eternidad venidera. 

Y esto es gloria eterna para el corazón sagrado de nuestro 
Padre Celestial en la tierra y el cielo, también, lo cual nos 
bendice y nos llena de sus más ricos y gloriosos favores 
celestiales. Favores de su corazón santo del cielo, de su 
Árbol de vida eterna, el Señor Jesucristo, siempre llenos de 
milagros, maravillas y prodigios en los cielos y en la 
tierra, también, para edificar **** siempre nuestras vidas 
humanas, tal como las vivimos hoy en día en todas las 
naciones de la tierra, **** ejemplo. 

En la medida en que, el corazón, el espíritu y el alma del 
hombre, de la mujer, del niño y de la niña de la humanidad 
entera, tiene que ser lleno del fruto de vida eterna, el 
Señor Jesucristo, para ver la vida eterna. Y esto es 
precisamente lo que nuestro Padre Celestial requirió de Adán 
y de sus descendientes, después de haberlos formado en sus 
manos santas del polvo de la tierra, para que vivan y jamás 
mueran, como Lucifer había muerto con sus ángeles caídos, en 
aquellos días, después de la gran rebelión celestial, **** 
ejemplo, del más allá. 

Entonces nace una pregunta, en el corazón inquieto del hombre 
de la tierra: ¿qué es lo que le toma al corazón del hombre 
para ser justo ante su Dios? (Esto quizás se lo pregunto Adán 
a si mismo en su corazón en el paraíso, mucho antes de caer 
en su pecado mortal. Y la verdad fue simple en aquellos días 
del paraíso, como lo es hoy en día en toda la tierra, 
también: Sólo creer en el corazón y así confesar con las 
labios el nombre salvador de nuestra vida: ¡el Señor 
Jesucristo! 

Esta era (y ha de ser **** siempre) la vida **** la cual Díos 
había creado a Adán y a cada uno de sus descendientes, en el 
paraíso; y Adán jamás lo entendió así, hasta el mismo día que 
peca con su Esposa Eva, al comer del fruto prohibido del 
árbol de la ciencia del bien y del mal. ****que la respuesta a 
la pregunta del corazón del hombre de la tierra, siempre fue 
el Señor Jesucristo para Adán y para cada uno de sus 
descendientes, en el paraíso y **** todos los días de nuestras 
vidas en la tierra, comenzando con Eva, **** ejemplo, en el 
paraíso. 

Así pues, ni más ni menos, eso es todo lo que Dios requiere 
de todo hombre, mujer, niño y niña de toda la tierra, para 
ser visto **** Él mismo con sus ojos santos, desde el cielo, 
desde su trono santo de gloria y de honra infinita, como 
justo, para su nueva vida celestial de su nuevo reino eterno. 
Es decir, para declararlos a cada uno de ellos, en sus 
millares, de todas las razas, pueblos, linajes, tribus y 
reinos de la humanidad entera, como justo ante su presencia 
santa, no sólo **** ese día o **** un tiempo, sino para toda la 
vida, para la eternidad venidera de su nuevo reino infinito 
del más allá. 

Entonces la promesa de nuestro Padre Celestial ha de ser como 
siempre, para con el justo, de que lo ha de rodear con su 
espíritu de favores infinitos, para enriquecerlo **** siempre, 
como enriquece la vida de los ángeles del reino de los 
cielos, desde el día de su creación y hasta nuestros días, 
**** ejemplo. Y sólo así entonces edificar su vida día y noche 
delante de su presencia santa, para que ese corazón y esa 
alma sagrada para sus ojos y para su alma eterna, le sean **** 
siempre útiles para su nombre eterno, en la tierra y en el 
cielo, también, eternamente y para siempre. 

****que la verdad es que sólo para los que se regocijan en el 
nombre sagrado de su Hijo amado, el Señor Jesucristo, en sus 
corazones, son los que realmente han de gozar día y noche de 
la paz eterna de nuestro Dios y Padre Celestial que está en 
los cielos. Y ésta paz de nuestro Padre Celestial sólo se la 
puede encontrar en el cielo y aun en la tierra de nuestros 
días, también, si tan sólo le creemos a Él, como a nuestro 
Padre Celestial de nuestras vidas **** amor al Señor 
Jesucristo, para que entonces su Espíritu Santo nos rodeé de 
sus favores divinos diariamente y sin cesar jamás. 

Y así Él mismo, nuestro Padre Celestial, librarnos de los 
poderes del pecado y de sus profundas tinieblas, para 
sanarnos y hacernos felices en nuestros corazones y listos 
para alabarlo y honrarlo a Él y a su nombre sagrado día y 
noche en nuestras almas, en nuestras vidas, en la tierra y 
hasta la eternidad venidera, también. **** lo tanto, es muy 
im****tante para nuestros corazones que el Señor Jesucristo 
éste en nosotros, para ***plir la perfecta voluntad de 
nuestro Dios y así entonces poder alabar y **** siempre honrar 
a nuestro Dios que está en los cielos, como debió de ser 
desde el comienzo de nuestras vidas en el paraíso, **** 
ejemplo, con Adán y Eva. 

****que de otra manera, no podremos jamás hacer la voluntad de 
nuestro Dios, ni menos vamos a honrar y exaltar su nombre 
santo en nuestras vidas terrenales ni menos en el más allá, 
en nuestras nuevas vidas infinitas, como en su nueva ciudad 
celestial: La Nueva Jerusalén Santa e Infinita del cielo. 
****que nuestro Dios jamás se ha de agradar de ninguno de 
nosotros, **** ninguna razón, a no ser que esa razón sea su 
Jesucristo viviendo en nuestros corazones y en nuestro diario 
vivir, en la tierra y así también en el paraíso, para que su 
corazón esté **** siempre tranquilo y alegre para con 
nosotros, en toda la tierra. Y esto es luz, luz eterna para 
nuestras vidas y la de los nuestros también, hoy en día y **** 
siempre, en los días venideros, también. 

Pues entonces el corazón santo y eterno de nuestro Dios **** 
siempre ha de estar alegre con cada uno de nosotros, en todo 
momento de su vida celestial, en la tierra y aun en el más 
allá, también, en nuestras nuevas vidas infinitas del nuevo 
reino de los cielos. Y si su corazón santo está realmente en 
paz y alegre con nosotros, entonces nuestros corazones y 
nuestras almas eternas han de estar en paz y en perfecta 
tranquilidad también, para honrarle y para servirle **** 
siempre, en la tierra y en el paraíso, alabando su nombre 
santo día y noche y hasta el infinito, de la nueva eternidad 
venidera.

El amor (Espíritu Santo) de nuestro Padre Celestial y de su 
Jesucristo es contigo.


¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!


Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en 
el nombre del Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, 
Señor. Nuestras almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras 
almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra santa y 
sobrenatural, en la tierra y en el cielo, también, para 
siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo amado, el 
Señor Jesucristo.

LOS ÍDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS

Es **** eso que los ídolos han sido desde siempre: un tropiezo 
a la verdad de Dios y al poder de Dios en tu vida. Un 
tropiezo eterno, para que la omnipotencia de Dios no obre en 
tu vida, de acuerdo a la voluntad perfecta del Padre 
Celestial y de su Espíritu Eterno. Pero todo esto tiene un 
fin en tu vida, en ésta misma hora crucial de tu vida. Has de 
pensar quizá que el fin de todos los males de los ídolos 
termine, cuando llegues al fin de tus días. Pero esto no es 
verdad. Los ídolos con sus espíritus inmundos te seguirán 
atormentando día y noche entre las llamas ardientes del fuego 
del infierno, **** haber desobedecido a la Ley viviente de 
Dios. En verdad, el fin de todos estos males está aquí 
contigo, en el día de hoy. Y éste es el Señor Jesucristo. 
Cree en Él, en espíritu y en verdad. Usando siempre tu fe en 
Él, escaparas los males, enfermedades y los tormentos eternos 
de la presencia terrible de los ídolos y de sus huestes de 
espíritus infernales en tu vida y en la vida de cada uno de 
los tuyos también, en la eternidad del reino de Dios. ****que 
en el reino de Dios su Ley santa es de día en día honrada y 
exaltada en gran manera, **** todas las huestes de sus santos 
ángeles. Y tú con los tuyos, mi estimado hermano, mi estimada 
hermana, has sido creado para honrar y exaltar cada letra, 
cada palabra, cada oración, cada tilde, cada categoría de 
bendición terrenal y celestial, cada honor, cada dignidad, 
cada señorío, cada majestad, cada poder, cada decoro, y cada 
vida humana y celestial con todas de sus muchas y ricas 
bendiciones de la tierra, del día de hoy y de la tierra santa 
del más allá, también, en el reino de Dios y de su Hijo 
amado, ¡el Señor Jesucristo!, ¡El Todopoderoso de Israel y de 
las naciones!

SÓLO ESTA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS

Esta es la única ley santa de Dios y del Señor Jesucristo en 
tu corazón, para bendecirte, para darte vida y vida en 
abundancia, en la tierra y en el cielo para siempre. Y te ha 
venido diciendo así, desde los días de la antigüedad, desde 
los lugares muy altos y santos del reino de los cielos:

PRIMER MANDAMIENTO: "No tendrás otros dioses delante de mí". 

SEGUNO MANDAMIENTO: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza 
de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni 
en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas 
ni les rendirás culto, ****que yo soy Jehová tu Dios, un Dios 
celoso que castigo la maldad de los padres sobre los hijos, 
sobre la tercera y sobre la cuarta generación de los que me 
aborrecen. Pero muestro misericordia **** mil generaciones a 
los que me aman y guardan mis mandamientos". 
 
TERCER MANDAMIENTO: "No tomarás en vano el nombre de Jehová 
tu Dios, ****que Él no dará **** inocente al que tome su nombre 
en vano". 

CUARTO MANDAMIENTO: "Acuérdate del día del sábado para 
santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero 
el séptimo día será sábado para Jehová tu Dios. No harás en 
ese día obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu 
siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el forastero que está 
dentro de tus puertas. ****que en seis días Jehová hizo los 
cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y 
reposó en el séptimo día. **** eso Jehová bendijo el día del 
sábado y lo santificó". 
 
QUINTO MANDAMIENTO: "Honra a tu padre y a tu madre, para que 
tus días se prolonguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te 
da". 
 
***TO MANDAMIENTO: "No cometerás homicidio". 

SEPTIMO MANDAMIENTO: "No cometerás adulterio". 

OCTAVO MANDAMIENTO: "No robarás". 

NOVENO MANDAMIENTO: "No darás falso testimonio en contra de 
tu prójimo". 
 
DECIMO MANDAMIENTO: "No codiciarás la casa de tu prójimo; no 
codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su 
sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu 
prójimo". 

Entrégale tu atención al Espíritu de Dios y déshazte de todos 
estos males en tu hogar, en tu vida y en la vida de cada uno 
de los tuyos, también. Hazlo así y sin mas demora alguna, **** 
amor a la Ley santa de Dios, en la vida de cada uno de los 
tuyos. ****que ciertamente ellos desean ser libres de sus 
ídolos y de sus imágenes de talla, aunque tú no lo veas así, 
en ésta hora crucial para tu vida y la vida de los tuyos, 
también. Y tú tienes el poder, para ayudarlos a ser libres de 
todos estos males, de los cuales han llegado a ellos, desde 
los días de la antigüedad, para seguir destruyendo sus vidas, 
en el día de hoy. Y Dios no desea continuar viendo estos 
males en sus vidas, sino que sólo Él desea ver vida y vida en 
abundancia, en cada nación y en cada una de sus muchas 
familias, **** toda la tierra.

Esto es muy im****tante: Oremos junto, en el nombre del Señor 
Jesucristo. Vamos todos a orar juntos, **** unos momentos. Y 
digamos juntos la siguiente oración de Jesucristo delante de 
la presencia santa del Padre Celestial, nuestro Dios y 
salvador de todas nuestras almas: 

ORACIÓN DEL PERDÓN

Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la 
memoria de tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo 
amado. Venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el 
cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, 
dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también 
nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en 
tentación, mas líbranos del mal. ****que tuyo es el reino, el 
poder y la gloria **** todos los siglos. Amén. 

****que si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre 
Celestial también os perdonará a vosotros. Pero si no 
perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará 
vuestras ofensas.

**** lo tanto, el Señor Jesús dijo, "Yo soy el CAMINO, y la 
VERDAD, y la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, 
sino es **** MÍ". Juan 14:

NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.

¡CONFÍA EN JESÚS HOY! 

MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE. 

YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA 
TI Y LOS TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.

- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de 
éste MUNDO y su MUERTE.

Dispónte a dejar el pecado (arrepiéntete):

Cree que Jesucristo murió **** ti, fue sepultado y resucito al 
tercer día **** el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que 
entré en tu vida y sea tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.

QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ 
DECIRLE AL SEÑOR SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di: 
Dios mío, soy un pecador y necesito tu perdón. Creo que 
Jesucristo ha derramado su SANGRE PRECIOSA y ha muerto **** mi 
pecado. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Invito a Cristo a 
venir a mi corazón y a mi vida, como mi SALVADOR.

¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador?  ¿Sí _____?  O ¿No 
_____?

¿Fecha? ¿Sí ____?  O ¿No _____?

Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de 
una nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:

Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con 
Dios, orando todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate 
en AGUA y en El ESPÍRITU SANTO DE DIOS, adora, reúnete y 
sirve con otros cristianos en un Templo donde Cristo es 
predicado y la Biblia es la suprema autoridad. Habla de 
Cristo a los demás.

Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros 
cristianos que los hermanos Pentecostés o pastores del 
evangelio de Jesús te recomienden leer y te ayuden a entender 
más de Jesús y de su palabra sagrada, la Biblia. Libros 
cristianos están disponibles en gran cantidad en diferentes 
temas, en tu librería cristiana inmediata a tu barrio, 
entonces visita a las librerías cristianas con frecuencia, 
para ver que clase de libros están a tu disposición, para que 
te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.

Te doy las gracias **** leer mí libro que he escrito para ti, 
para que te goces en la verdad del Padre Celestial y de su 
Hijo amado y así comiences a crecer en Él, desde el día de 
hoy y para siempre.

El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir **** la 
paz de Jerusalén día a día y sin cesar, en nuestras 
oraciones. ****que ésta es la tierra, desde donde Dios lanzo 
hacia todos los continentes de la tierra: todas nuestras 
bendiciones y salvación eterna de nuestras almas vivientes. Y 
nos dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: "Vivan tranquilos 
los que te aman.  Haya paz dentro de tus murallas y 
tranquilidad en tus palacios, Jerusalén". **** causa de mis 
hermanos y de mis amigos, diré yo: "Haya paz en ti, siempre 
Jerusalén". **** causa de la casa de Jehová nuestro Dios, en 
el cielo y en la tierra: imploraré **** tu bien, **** siempre. 

El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el 
Espíritu de Dios a toda la humanidad, diciéndole y 
asegurándole: - Qué todo lo que respira, alabe el nombre de 
Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso! Y esto es, de toda 
letra, de toda palabra, de todo instrumento y de todo 
corazón, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y 
loor al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, 
como antes y como siempre, **** la eternidad.



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 1 Posts in Topic:
(IVÁN): EN TRANQUILIDAD ALABAMOS A NUESTRO DIOS
IVAN VALAREZO <valarez  2007-02-19 04:41:10 

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